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Rostros líquidos
Recipientes ceràmicos
La celeridad con la que los individuos de las sociedades actuales cambian de rostro está en el origen de la denominación de esta serie de tazas de cerámica, que metaforizan los recipientes vacíos sobre los que se vierten contenidos que, rápidamente, se quedan obsoletos y son reemplazados por otros nuevos, con una frecuencia insostenible, agotadora. Es, tal vez, una de las consecuencias de la “modernidad líquida” –acuñada por el sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman–, con sus convicciones y modas pasajeras, que se suceden con la facilidad con la que se vacía y rellena de líquido un recipiente, a la búsqueda innegociable de la gratificación instantánea.


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